martes, 7 de febrero de 2017
7 de Febrero de 2017
En una familia de locos, el cuerdo siempre termina siendo el loco. Conmigo no es la excepción. Solo porque decido defenderme de la estúpida que llamo por tía termino convirtiéndome en un problema que genera otros problemas, los odio a veces. A ella la odio más, no es posible que siendo una cuarentona (sin ofender, solo a ella) y ya, sin nada que ofrecerle al mundo siga aquí, que no se puede suicidar o algo, digo, hay que dejar que la gente verdaderamente productiva siga con vida, NO ELLA.
No entiendo porqué mis abuelos la defienden, no es nadie, es un parásito, sin embargo, yo quedo como la mala del cuento, la que busca pleito con ella cuando ni me le acerco y a ella no le cabe en la cabeza que si le hablo es por cortesía no porque quiera compartir nada de mi vida. No siento respeto por ella, ni admiración, ni siquiera lástima, la odio demasiado como para sentir lástima, en serio, si le diera cáncer me daría mucho coraje porque tendría que perdonarla sí o sí, en cambio, si se muere así sin más me valdría un carajo.
Lo sé, son demasiados sentimientos oscuros y feos pero los estoy escribiendo, no es que esté armando un plan macabro para asesinarlo o algo así... o ¿si? jajaja no, no lo estoy haciendo.
Según Shakespeare, si odias a alguien siempre estará en tu cabeza, ¿qué quiere que haga?, ¿qué tenga indiferencia? Creo que él jamás vivió con una persona psicótica, yo sí y créanme que es muy difícil mantener a raya a esas personas, si con trabajos permanezco cuerda el mayor tiempo del día y ahora empiezo a dudar si yo también tengo brotes psicóticos.
Quizá ya esté loca, como el resto de los que viven conmigo, aunque ame mucho a mi mamá y todo, creo que a ella también le pega la locura de mi tía, nos pega a todos y solo hay dos culpables : mis abuelos. Se han compadecido tanto de ella que han creado a un monstruo y ella ha destruido muchas cosas a su paso, incluyéndome, cuando era más pequeña siempre me molestaba y mi abuela lo único que podía hacer era decirme que exageraba, QUE EXAGERABA.
En ese entonces me aguantaba las lágrimas, me dolía la garganta pero lo hacía, me iba a llorar a cualquier parte menos en frente de ellas, no quería que vieran mi dolor, mi coraje, mi odio, mi resentimiento. Ahora, con diez años de diferencia, ya ni siquiera eso puedo hacer, las lágrimas se me resbalan con la misma facilidad que si estuviera riendo y odio que me vean sufrir.
No sé como es que he soportado tanto tiempo en silencio, en control. Quizá no parezca grave pero para mí lo es, es así como surgen las personas psicópatas, por alguna mala palabra o un mal trato y lo peor es que, como me crié aquí por siempre ya llevo una parte de esa locura conmigo.
Ya ni siquiera puedo decir que estoy cuerda, porque ¿verdaderamente lo estoy?
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